1. Haz Un Recuento De Los Daños
Lo primero es aceptar que tomamos una mala decisión y evaluar cuál fue su impacto en la empresa. Analiza la situación con objetividad, y habla con tus colaboradores o tus clientes para que te den información adicional. Solo con datos concretos será posible empezar a pensar en posibles soluciones. No escondas el problema por orgullo o vergüenza, eso solo va a empeorar las cosas.
2. Acepta Tus Emociones
Somos humanos, y todos podemos equivocarnos. Aceptarlo necesita humildad, coraje, y también un poco de humor (a veces nos tomamos demasiado en serio). Si niegas sentimientos como la culpa, la angustia o la tristeza, en algún momento van a volver a aparecer y pueden afectarte psicológicamente. Así que abre tu corazón y habla del tema con alguien de tu familia o de tu extrema confianza.
3. No Te Dejes Abrumar Por Los Pensamientos Negativos
El siguiente paso es enfocarse en tomar las primeras medidas para reparar el error. Y para ello, es fundamental liberar la mente de afirmaciones como “Eres un mal emprendedor”, “Nunca lograrás hacerlo bien” o “Esto va a arruinar el negocio”. Esta actitud no solo te generará un gran nivel de angustia, también te impedirá pensar con claridad. Para salir de este estado y recuperar el equilibrio, haz ejercicio, respira de manera consciente o medita.
4. Toma Las Primeras Medidas
Con la actitud correcta, estarás listo para empezar a salir del problema. No esperes demasiado tiempo para hacer lo necesario, de lo contrario un pequeño error puede terminar convirtiéndose en una crisis importante. Sé práctico, sé diligente, sé eficiente. En lo posible, no lo hagas solo, apóyate en aquellos socios o colaboradores con los conocimientos y habilidades necesarios para ejecutar la mejor solución.
5. Analiza Qué Pasó
Si no quieres cometer el mismo error otra vez, es importante analizar cuáles fueron sus causas. Solo así podrás mejorar tu proceso de tomas de decisiones futuras. ¿Contrataste de nuevo a un proveedor que ya te había dado problemas, pero lo hiciste porque es un amigo? Quizá tienes problemas para separar los negocios de las relaciones personales. ¿Tu contador te metió otra vez en problemas con el Servicio de Administración Tributaria? Entonces deberías involucrarte más en la revisión de los impuestos mensuales. Cuando nos metemos en problemas por una mala decisión, la mejor estrategia es ver la situación como una oportunidad para hacerlo mejor la próxima vez. Y de seguir creciendo como empresarios y como personas. (SG)