1. Poca Claridad De Funciones
Crear estrategias de crecimiento involucra, forzosamente, el esfuerzo conjunto de distintas áreas operativas de la empresa, en la mayoría de los casos, los encargados y el equipo de trabajo suelen cometer un error: enfocarse en la actividad operativa y no en la iniciativa estratégica, lo que propicia un desentendimiento del objetivo principal, dejando a un lado las estrategias de crecimiento.
El reto de las empresas es identificar, de manera correcta, a los ejecutivos responsables de la implementación de la estrategia, para que ellos se encarguen de un seguimiento en los resultados a largo y corto plazo. Por desgracia las empresas se preocupan sólo por resolver las problemáticas del momento, creen que los resultados se tienen que dar mañana; cuando los verdaderos resultados son aquellos que protegen a la empresa para un futuro largo.
2. Falta De Líderes Capacitados
A la mayoría de los líderes no se les instruye para desarrollar nuevas capacidades de liderazgo que les permita gestionar un mayor alcance de actividades. Sin embargo, aquí surge una interrogante: ¿Qué tipo de líderes necesitan las empresas de hoy?
Los líderes que necesitan una empresa no tienen que ver con tendencias o modas de liderazgo, las empresas deben tener en claro sus propias necesidades y estar abiertas a la diversidad de líderes en sus áreas (…) muchas veces se piensa que se necesitan los mismos líderes para cada equipo de trabajo, lo que no se dan cuenta es que el perfil depende de lo que exija el área y la organización. Para la consultora, los líderes deben tomar en cuenta que las estrategias de crecimiento necesitan verse a mediano y a largo plazo, por lo que un adecuado seguimiento es lo más conveniente.
3. Seguimiento Inadecuado O Nulo
La mayoría de las organizaciones se enfocan a ver resultados inmediatos, perjudicando su desarrollo estratégico a largo plazo. ¿Qué incentiva este fenómeno? Beltrán nos explica.
• Visión a corto plazo. Esta visión tan corta sólo les permite resolver bomberazos y problemas urgentes, sin embargo, una empresa exige una planeación y definición a mediano y largo plazo. Las empresas deben comprometerse a dar seguimiento a estos temas de manera periódica o mensual, es importante tratarlos en las juntas directivas, comenta el especialista.
• Reporte de avance en lugar de resultados. Otro de los fenómenos que incentivan el nulo seguimiento de estrategias es la tendencia de las organizaciones a reportar los proyectos por avance de actividades en lugar de resultados. Los proyectos estratégicos son proyectos que se modifican a largo plazo, hay que asegurar que los resultados se den de manera periódica, cuidando que los resultados se den también a corto plazo.
4. Incentivos Desvinculados De La Estrategia
Los incentivos como: bonos, premios, oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional, entre otros; se relacionan, en muchas ocasiones, con el presupuesto anual en las organizaciones, cuando la naturaleza humana exige dar recompensas para generar reacciones a corto plazo. Para ello se recomienda establecer criterios para definir un alto, medio y bajo desempeño, incentivando a los colaboradores a trabajar bajo objetivos que garanticen un mayor esfuerzo, productividad y mayor calidad en los productos.
5. Baja Inversión
La baja inversión en esfuerzos de cambio cultural y de conductas necesarias para apoyar la estrategia de crecimiento es casi nulo. Es importante volver parte de la cultura organizacional la construcción de impulsores y personas clave en la formación de estrategias organizacionales, lo que conlleva una inversión en este sentido.
Aquí entra el área de RRHH, debe existir una sintonía entre la estrategia y las acciones a realizar por cada área, es importante definir procesos como: cambios en el reclutamiento y selección de personal, selección de jefes o directivos de cada área, sucesiones de Directores Generales e integrantes de los Consejos de Administración. (SG)